La llegada a Portugal para participar en el Challenge Algarve 2014 fue, inicialmente, algo estresante (cambiamos la noche antes la hora de salida de 9:00 de la mañana a 8:30), pero tras un entretenido viaje y encontrarnos con una hora más con el cambio horario portugués, la tensión desapareció completamente. Llegamos con tiempo sobrado de dejar las cosas en el Praia Azul, el hotel en el que nos alojaríamos, recoger los dorsales de la prueba, almorzar, por mi parte la típica pizza Algarvia, ir a la playa, cambiarnos y llegar a Castro Marim. Como nos había adelantado la organizadora del Xistarca, la prueba se celebraría en la misma entrada al municipio, al que llegamos en aproximadamente 15 minutos desde Altura, donde nos hospedábamos.