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XX La Legión 101km 24h

5/13/2017 11:00:00 a. m.


Soy una persona muy metódica, por lo que me gusta siempre nombrar a mis crónicas por el nombre y edición de la prueba a fin e tenerlas bien clasificadas y ordenadas; si no fuese así, esta se titularía "crónica de una retirada anunciada".

Ya lo anticipaba ayer... Mi pie izquierdo sigue dando problemas tras 2 semanas y no sabía lo que llegaría a aguantar...

No me extenderé mucho ya que tampoco me ha dado para demasiado la experiencia. 

Todo comenzó como viene siendo habitual estos años, llegada a Ronda con mis padres, desayuno (de ellos, este año no me apetecía comer, tenía mal cuerpo antes de salir), saludo a veteranos y corredores nobeles y camino a recibir el primer sello en el campo de fútbol.

Irónicamente llegaba cojeando, con más dolor al apoyar el talón izquierdo del que había tenido en días previos, pese a tener un reposo total.


Este año pensaba que el clásico toro de Physiorelax había menguado, pero el grande estaba en la esuqina de la pista
No había probado a trotar con miedo, pero tenía el dorsal, estaba en Ronda y salvo el pie estaba bien físicamente; soñaba con el milagro que me permitiese llegar a Ronda, sin importar el tiempo.

4 ediciones llevo y en las 4 me encuentro siempre con los cracks del Grupo Senderismo a Toda Pastilla, de Córdoba y corredores que bien de otros años, otras pruebas o la web, me entretengo en saludar.



En segunda fila, bajo el arco verde de Unicaja

Hoy quizás estuve algo más distante, ya que estaba muy preocupado por el pie, pido disculpas si me mostré un poco frío con alguien, no era en absoluto mi intención.

Tras la salida ciclista y retirada de vallas troté para coger un buen sitio (gracias Chito por el saludo, eres un crack) y primer repelús al apoyar el pie izquierdo.

Mi mente viajó rápidamente a todos los tramos de bajada de los 101, que no son pocos, ya que sabía que en subidas, al subir de puntillas, no tendría problemas...

Los primeros kilómetros no fueron del todo mal, charlando con Cristóbal y saludando a corredores de la talla de Francisco Berbén, Mark Woolley o Simon Gfeller entre otros muchos (muchísimos) que me dedicaban unos minutos antes de continuar a muy buen paso; mención especial para el corredor que me pidió salir en la crónica, creo que no nos presentamos, pero aquí te tengo, espero que te fuese genial.

Yo iba controlando el cuerpo, tratando de no apoyar el talón del pie izquierdo y soñando con poder mantener el umbral de dolor en ese punto, que me permitía avanzar a ritmos de alrededor de 6 minutos el kilómetro, algo que me sorprendía sobremanera.

No obstante, bajando hacia las afueras de Ronda por el empedrado apoyé un par de veces el talón contra las piedras y el dolor me subió por todo el espinazo hasta rebotar en la cabeza.

Con el talón palpitando empecé a perder distancia con respecto a Cris y su compañero de prueba y me centré en mi propia carrera, único objetivo, sobrevivir...

Algún puesto recuperé en la cuesta del caramelo, pese a ir más andando que trotando (casi me molestaba menos el pie al trotar), pero en cuanto llegó la bajada volví a ver las estrellas.

Desde el primer avituallamiento iba bastante cojo (más de uno me preguntaba al pasar si iba bien), pero al llegar al km 8 ya no podía casi ni apoyar el pie.

Saqué el móvil y contacté con mis padres; sabía que el camino hacia Navetas era complicado y posiblemente estuviese cortado, así que quedé con ellos en Arriate.

Me tomé un ibuprofeno (no soy muy amigo de la combinación de deporte y analgésicos, pero en previsión de cómo iba a ir la prueba había echado alguno a la mochila) y mientras charlaba con mis padres y saludaba a los corredores que me iban pasando, me resigne a pasar un buen puñado de horas andando hasta llegar a Arriate.

En pleno bajón una voz conocida me sacó de mi mundo, ¡Francisco Viegas!

Este crack al que muchos daban por postrado en silla de ruedas hace unos años ha completado ultras de la talla de El Cruce (Argentina-Chile), La Bandolerita, la Integral de Sierra Tejeda... y hoy se enfrentaba a sus primeros 101.

Algún día tengo que escribir un libro contando las historias de superación de muchos de mis amigos, para mi, auténticos héroes, ya que siendo personas de carne y hueso realizan esfuerzos que en muchos casos superan la ficción; La historia de Fran estaría incluida, por descontado.

Me dio muchísima alegría verlo; estaba esperando a un amigo que llegaba desde atrás y medio andando medio trotando fuimos avanzando hacia el Pilar de Coca.


Con Fran, en Navetas.
Me sentía por un lado muy decepcionado conmigo mismo por no estar a la altura de la prueba un año más (el dolor del pie era insoportable en bajada) y a la vez muy ilusionado por poder compartir mi experiencia en la prueba con Fran.

Contándole anécdotas sobre el circuito y la prueba avanzábamos por el terreno, blandito, perfecto para correr, bajo un cielo amenazante.

La temperatura era perfecta, pero el pie, por momentos, me obligaba a caminar.

Por el camino fui saludando a cerca de un centenar de corredores (Francisco, del Maratón Barbate, Maxi Chavarría, autobusero de Portillo, José Luis, al que conocí en la I Euráfrica, Fran, del media Trail Mijas, varios huaracheros...) que cada pocos metros me animaban y compartían algunos minutos con nosotros, siendo un gran apoyo moral.

La segunda hora en carrera, pese a ser mucho más dolorosa, se me hizo mucho más llevadera, gracias a la compañía de Fran.

Lo iba frenando en bajada y en subida le marcaba el ritmo; luego llaneando, según mi pie, avanzábamos a buen paso, mucho mejor del que esperaba para el estado de mi pie.

Mientras las primeras gotas comenzaban a caer, saliendo de Navetas, me llegué a plantear acompañarlo hasta Setenil, dejándole ya encaminado hacia meta con total seguridad, pero viendo su planteamiento sé que llegará a meta.

Tampoco quería provocarme una sobrecarga ósea o muscular, ya que además de tener el pie cada vez peor, comenzaba a dolerme el cuádriceps derecho, que se llevaba todo el esfuerzo al cojear en bajada.

Finalmente mi aventura acabó en Arriate, tras 29,3 km en 3:02:08, a un ritmo medio nada desdeñable de 6:12, pero cojo.



De buen humor gracias a Fran, pero sin poder ya correr


Despidiéndonos de Fran tras ofrecerle todo lo que estuviese en nuestra mano

Esta es mi primera retirada el famoso y desorganizado I Ultra Líbar Adventure, en 2015, pero haré lo posible por estar el máximo tiempo posible sin repetirlo.

Como me comentó Fran, en los 101 me pasa como en las maratones de Málaga tengo un año bueno y uno malo; este año me toca un buen año en el maratón de Málaga.

Mucha suerte a todos, espero de corazón que lleguéis todos a meta, sanos y salvos, que es lo primordial.

Por desgracia me llevo otra experiencia agridulce de Ronda, pero en esta ocasión al menos me la veía venir...

Si todo va bien nos veremos en 3 semanas en la Carrera Familiar Solidaria de Fuengirola, si no, empezaré a coger la bicicleta de montaña, a nadar o lo que pueda, ya que no soy capaz de concebir mi día a día sin deporte.

¡Un fuerte abrazo legionario a todos!

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2 comentarios

  1. Me gustan tus escritos y crónicas. Sigo sin entender eso de correr lesionado o con dolor, todos lo hacemos (mucho corazón y poca cabeza je!). Pues mucho ánimo y que recuperes bien. Saludos cordiales.

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    1. Muchas gracias Roberto. Pues sí, viéndolo en perspectiva es una insensatez, pero el que ha vivido ese momento de duda sabe que en muchos casos el corazón puede más que la razón, aunque sea perjudicial para nosotros...

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