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XXXII Media Maratón Ciudad de Málaga

Cansado pese a la hora de sueño que nos regaló el cambio de hora (aunque por mí bien podrían dejar de hacerlo ya que me gusta correr de noche) aparqué en un llano cerca del estadio olímpico.

Hoy estaba solo, ya que no quería hacer madrugar a Mayte y Leo y la mañana estaba fresca y ventosa, así que tras buscar un hueco entre unos setos para ir al baño, me dirigí a la zona de salida.

Por el camino me encontré a compañeros de los circuitos de Diputación Provincial de Málaga de populares y de los cross, a compañeros del Club Atletismo Fuengirola y ya cerca de la salida, a Bernardo, del San Pedro y varios compañeros del Estepona, con los que comencé a calentar.

Aunque el principio trotaba suave, la musculatura se notaba tensa de los excesos de la tarde anterior en el cross de Cuevas de San Marcos, por ahora mi favorito de toda la temporada por su ubicación y trazado, pero conforme empezaban a desperezarse las piernas, me iba encontrando mejor.

El plan no era muy exigente, salir a 3:30-35 y aguantar lo que pudiese, para, idealmente, bajar de 1:16:00, lo que sería mi tercer mejor marca en el circuito y desde luego la mejor sin descansar.

Entre la paliza física del campo a través y la mental del trabajo había descansado poco y mal, pero eso no era excusa y ya al final del calentamiento hice un par de sprints para elevar la frecuencia cardíaca y me acerqué al cajón de salida.

Como estoy federado a nivel autonómico y tenía marca acreditada, saldría del cajón de Élite, donde me encontré a Pepo, Antonio Conejo, Dani Moreno, Víctor Godoy y muchos otros compañeros asiduos a las pruebas de la provincia.

A falta de pocos minutos para el comienzo de la prueba y tras el homenaje por parte de Borja Vivas, concejal de deportes de Málaga y Francisco de la Torre, el alcalde, a Abel Antón y Martín Fiz, llegaron los africanos, dispuestos a batir todos los récords de la prueba y cuando tomaron posición nos preparamos para la salida.

Con el pistoletazo de salida y el viento soplando con persistencia en contra comenzamos a dar zancadas con energía.

Ya me había enfriado del calentamiento y el cuerpo agradecía volver a entrar en calor, pero tras un primer kilómetro en 3:26 decidí bajar un poco el ritmo y completé el segundo en 3:28.

La prueba estaba frenética en mi zona del pelotón, no paraba de adelantar corredores y a la vez era adelantado por otros que pasaban como balas, pero no cuadraba ritmo con nadie y comencé a quedarme en tierra de nadie.

Delante tenía un pelotón muy denso en el que los corredores de la cola se resguardaban del viento, que soplaba con fuerza, gracias al esfuerzo de los corredores del frontal, así que decidí apretar un poco para alcanzarlos y tras hacer un kilómetro en 3:23, conseguí cogerlos.

Para mi desgracia, el ritmo que llevaban era implacable, de 3:25 como un metrónomo y sabía que si los seguía, acabaría reventando antes de dar la vuelta hacia la meta, así que hice de tripas corazón y volví a quedarme expuesto al viento.

El cuarto kilómetro fue el último que hice por debajo de 3:30, a 3:29 y ya notandome cansado.

Llevaba un gel de Vitaldin, que nos dieron con la bolsa del corredor, en la mano derecha, ya que la malla que llevaba no tenía bolsillos y estaba tentado de tomármelo ya porque aunque era ligero y lo iba pasando de mano, empezaba a pensar que a lo mejor me afectaba al ritmo, porque las piernas empezaban a pesar y no llevábamos ni un cuarto de carrera.

Seguro que era eso y el cross del mediodía anterior no tenía nada que ver...

Pasé el kilómetro 5 en 17:24 y traté de cogerle rueda a un corredor que venía escuchando desde hacía ya rato por detrás.

Traté de mantenerme pegado pero se me iba escapando, aunque rápidamente vino otro desde detrás al que nuevamente traté de pegarme, sin éxito, ya rodando a 3:33 como un metrónomo (estos chicos irían a 3:30 seguramente).

Me sorprendió ver a Ángel a un lado de la carretera en el Paseo de los Curas, así como a un corredor poco más adelante trotando a un ritmo muy suave, como si se estuviese debatiendo entre retirarse o no.

Yo por el momento no había llegado a ese punto, ni esperaba hacerlo, pero si es verdad que me notaba flojillo de fuerzas, así que decidí que me tomaría el gel en el siguiente kilómetro, el 8.

Bajamos con fuerza hacia La Farola, que dejamos atrás camino de la terminal de cruceros, ya sobre el asfalto una vez que los adoquines se acabaron y empecé a abrir el gel, que es algo que cuando vas a ciertos ritmos y estás cansado, cuesta mucho más trabajo del que puedas imaginar.

Con gran dificultad lo conseguí abrir y di un primer sorbo en la primera rotonda del paseo de levante y el segundo en la última rotonda, donde giramos para encarar el ascenso, suave pero implacable, de vuelta a La Farola.

Tras el giro, una inmensa masa multicolor emergí ante mi, de entre cuyas caras había muchas conocidas, como la de Pepo, que sin duda no tardaría mucho en alcanzarme, ya que ahora rodaba a 3:35 y me esforzaba por apretar un poco el ritmo cada vez que veía el 6 asomar en el segundero.

Dejamos atrás La Farola y la serpiente multicolor para entrar por el Paseo Marítimo Ciudad de Melilla hacia el Paseo Marítimo Plazo Ruiz Picasso y crucé la alfombrilla del kilómetro 10 en 35:19.

Era menos de un minuto más lento de lo que había empleado en recorrer los 10 kilómetros de la carrera popular de Nerja hacía unas semanas y la verdad es que el pensamiento me animó bastante.

O eso, o que casi había llegado al ecuador de la prueba, o que el gel comenzaba a hacer efecto, pero sea como fuere, la cosa es que comenzaba a ver que recortaba distancias con los corredores que llevaba por delante.

Alguno ocasionalmente iba cayendo y otros me adelantaban con fuerza desde atrás, pero ahora parecía que en general, iba recortando terreno y al mirar el crono el ritmo, de 3:33, confirmó que volvía a estar operativo.

Tenía unas ganas enormes de girar ya hacia meta para que el condenado viento me dejase correr tranquilo, pero cuando por fin llegó el giro... ¡sorpresa! el viento seguía molestando.

Ya no venía directamente de cara, sino algo racheado, pero en cualquier caso no ayudaba y el ritmo y la motivación fueron cayendo.

Rodaba ahora a 3:36 y decidí directamente dejar de mirar el crono y concentrarme en las sensaciones y en los ánimos que desde el otro lado de la calzada me mandaban compañeros y amigos que afrontaban también la media.

Al final del Paseo de los Curas me sorprendió ver a David, del Gedysa Comarcal, en la zona del arco con la alfombrilla que marcaba el paso por el kilómetro 15 (que crucé en 53:26, ya con las piernas vacías) y poco después me adelantó junto a Pepo, que llegaba fuerte al final, haciendo un carrerón. 

Yo ya apenas tenía fuerzas y avanzaba en piloto automático, a 3:40 aproximadamente, algo más rápido cuando el viento ayudaba y menos cuando dificultaba el avance, pero iba siendo adelantado de forma constante y eso tampoco ayudaba a sacar fuerzas de la flaqueza.

Llevaba la silueta de Pepo en la distancia como objetivo, al alcance de la vista (que no de las piernas) hasta que llegamos a la rotonda de la playa de Sacaba, donde ya se me perdía entre las siluetas de los demás corredores que me habían ido adelantando.

No recordaba un final de media tan sufrido, no por molestias, sensación de ahogo o dolor muscular, simplemente me notaba vacío, agotado, nada me dolía pero no conseguía apretar el ritmo.

Fue ya al final, en la curva de entrada al estadio, donde conseguí cambiar el chip y hacer un cambio de ritmo en los últimos 650 metros, que hice por debajo de 3:26 (los últimos metros por debajo de 3:00) y al final y por los pelos logré mi objetivo, entrando por meta con 1:15:57.

Tras recibir la medalla y coger un par de botellines de agua y algo de fruta estuve hablando con Víctor y me dirigí a la furgoneta mientras consultaba las clasificaciones provisionales.

Acabé en la posición 60 de 3630 llegados a meta (éramos 6000 inscritos, por lo que, o hubo muchos abandonos, o muchos corredores no llegaron a tomar la salida), pero lo principal es que había sacado un gran entreno de calidad.

Además me valía de test de cara a la media maratón de Fuengirola, en la que el año pasado hice 1:14:03 y creo que este año puedo bajar de 1:14:00; siempre que no corra un cross la mañana previa creo que me irá bien ;)

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