Ir al contenido principal

X CP IHSM La Mayora UMA-CSIC Algarrobo

Varias semanas después de la carrera de Sayalonga llegaba la última cita de la primera vuelta del circuito de carreras populares de la Diputación de Málaga, que hoy se corría en Algarrobo Costa.

Llegaba a una hora de la salida y mientras Mayte me recogía el dorsal fui al baño (por tercera vez en lo que iba de mañana).

Ya con el dorsal en el pecho estuve saludando a amigos y compañeros, entre ellos Jose y Sacra, con quienes no contaba, aparte de los habituales del circuito.

Me tomé el pre entreno y tras otra visita rápida al señor roca decidí salir a calentar, no muy lejos, ya que no veía a Carmona, pero tras unos minutos lo divisé y estuvimos trotando un poco los dos y otro compañero que traía hoy.

Había un gran ambiente, se ve que el premio para los ganadores absolutos masculino y femenino había atraído a mucho público, ya que era una de las citas de más nivel de todo el año.

A los más rápidos en hombres y mujeres se les pagaría la inscripción, locomoción y alojamiento en las carreras del CSIC de Zaragoza y Madrid de este año, un premio muy jugoso.

Ya entrados en calor nos pusimos a buscar sitio en línea de salida, donde estaban Hugo, ganador de la prueba de Benamocarra y Raúl, ganador de la prueba de Júzcar, entre otros.

Tan solo faltaban Rafa Roa y Óscar de los habituales, el primero porque le coincidía la carrera con la romería de su pueblo y el segundo porque estaba hoy en Bosques del Sur.

De los demás no faltaba nadie e incluso había nuevas caras con pinta de nivel, como un corredor con equipación azul que Carmona pensaba que era Cristian Benítez pero al final resultó no serlo (de lo contrario estoy seguro de que hubiese ganado de calle).

Entre tanto gallo me coloqué y tras la cuenta atrás y el pistoletazo de salida echamos a volar por el sendero, en paralelo al cauce seco del río algarrobo.

Hugo empezó tirando, pero le alcancé a la altura de la zona de mesas y formamos un grupo muy compacto que empecé a liderar, más por controlar que por tirar, ya que el ritmo no era excesivo.

Tras un primer kilómetro a 3:22 más a favor que en contra y un segundo kilómetro a 3:36, ya en falso llano que completamos en la Avenida Doctor Wienberg, frente a la zona de salida, empezó el tramo de cuestas.

Los pasos, inicialmente muy numerosos iban poco a poco perdiendo fuerza y tras cruzar al otro lado de la autovía empezamos a destacarnos Hugo, Carmona y yo, con un cuarto kilómetro a 3:30, recuperando de las cuestas del tercero, que promediamos a 3:53, pero a punto de entrar en lo más duro.

El quinto kilómetro fue el más lento, con una pendiente constante que iba abriéndose en las curvas, en las que el ciclista que marcaba la cabeza de prueba tenía que irse abriendo, esquivando a los marchadores que nos íbamos encontrando.

Hugo empezó a tirar de nuevo y Carmona y yo no nos quedábamos atrás hasta que en un momento dado escuchamos quejarse a Hugo y sabíamos que la cuesta se le iba a hacer larga, así que metí una marcha más y traté de distanciarme.

Pasé el que sería el kilómetro más lento en 4:12 y aunque por momentos parecía que comenzaba a destacarme, se me cogió un pellizco en el costado y notaba que las piernas me flaqueaban.

Podían ser gases pero con el historial que llevaba esa mañana no me atrevía a apretar, así que intenté mantenerme mientras calculaba qué nos quedaba por delante mirando los kilómetros que llevábamos y el circuito que se abría ante nosotros.

Tras hacer un rectángulo de carrileo volvíamos al asfalto y notaba que las piernas no reaccionaban como deberían, pero teníamos solo un par de kilómetros hasta meta y había que llegar como fuese.

Notaba los pasos cada vez más rápido en la bajada y en una de las curvas abiertas divisé una mancha azul por el rabillo del ojo y supuse que Hugo se había repuesto y bajaba con todo, pero cuando finalmente me alcanzó la camiseta no era del Nerja, sino del KM 1 de Ronda.

Era Carmona, que bajaba realmente concentrado con un ritmo implacable y aunque traté de pegarme a él me fue imposible.

Bajábamos por debajo de 3:30 y cuando entramos en el pantano que había que rodear antes de llegar a meta noté que se aliviaba un poco la presión y pude meter una marcha más y despegarme de los pasos que me acechaban, pero Carmona seguía enchufado y no cedía ni un metro.

Llegamos a la bajada final y ya apreté los dientes y alargué la zancada todo lo que pude para el sprint final, pero Carmona había hecho un carrerón y me sacó 9 segundos de ventaja que fueron imposibles de recuperar por más que apreté en el último parcial, que me salió a 3:13.

Estaba contento por partida doble, en primer lugar porque pese a la molestia estomacal había conseguido hacer una buena carrera, con una segunda posición absoluta y un dominio incontestable en mi categoría, con tres minutos de ventaja sobre el segundo clasificado de mi edad.

Y en segundo lugar por el triunfo de Carmona, compañero del circuito desde la primera cita en Riogordo, con el que he vivido tantas experiencias.

Se de primera mano cómo se lo está currando y me alegro de que haya sido él el que se haya llevado hoy la victoria, porque estoy seguro de que va a disfrutar las carreras de Zaragoza y Madrid más que nadie.

Con esto ponemos punto y final al circuito hasta septiembre, ha sido una experiencia dura pero positiva, sobre todo por el post carrera, ya que aunque yo solo me tomé un kas naranja, había agua, cerveza y refrescos para todos, así como bocadillos, jamón y hasta gambas, algo digno de disfrutar.

Estaré la semana que viene en la cita de Ponle Freno de Málaga con los compañeros del Club Atletismo Fuengirola pero sin pretensiones de tiempo ni puesto y este verano cogeré fuerzas para disfrutar la paternidad y el retorno a las competiciones.

¡Nos iremos viendo! ;)

Comentarios

Publicar un comentario