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Reto 360º Solidarios, etapa 2: Málaga-Nerja

11/12/2015 08:00:00 a. m.


Pasaban las 5 de la mañana; por enésima vez me levantaba corriendo (bueno, renqueando) para ir al baño, con el estómago del revés... definitivamente el picante no me había sentado nada bien.

Llevaba apenas un par de horas de sueño, tenía las piernas completamente agarrotadas, me escocían las zonas donde me había ajustado el día anterior las Enix V2, debido a los constantes ajustes sobre la marcha en casi 10 horas de trayecto (8 de las cuales pasamos corriendo) y el estómago ardiendo... me quedaba poco más de una hora para volver al camino, hoy con una etapa aun más larga que la anterior... ¿sería capaz?


La penúltima vez que fui al baño antes de que sonase la alarma del despertador estaba completamente destrozado, pero tras la última, en la que dormiría apenas 30 minutos, me desperté mentalmente muy despejado y bastante descansado.

El suelo estaba helado, así que lo primero que hice fue calzarme las V2... pero entre que mis pies se habían hinchado y que tenía las zonas de ajuste de las correas bastante sensibles, decidí calzarme las Simna 3.

Mi hermana seguiría durmiendo unos minutos más, así que me introduje en la cocina y rebusqué por la zona de comida de mi hermana; recordaba que tenía un poco de leche en la nevera y tras mi llegada había comprado cereales, así que me preparé un bol.

Tuve que ir al baño a medio desayuno, e inmediatamente nada más terminar, por lo que creo que no fue la mejor opción, aunque no quería despertarla y tampoco sabía qué más podía comer sin allanar la propiedad alimenticia de sus compañeras de piso.

Me descalcé para vestirme, me volví a calzar y, con mi hermana ya en pie, comencé a llevar las bolsas al rellano.

Mayte, mi pareja, las había estado etiquetando con permanente los días previos a la carrera, y eso me había salvado del caos en enorme medida; teníamos las bolsas de los 4 primeros días con la ropa para cada jornada preparada, la de nutrición, la de alimentos no perecederos, la de electrónica, la de ropa de calle y abrigo, el saco de dormir, el portátil, el colchón inflable...

Entre mi hermana y yo nos pegamos unos cuantos viajes al ascensor, y posteriormente, a la parada de autobús donde Rafa, de Mundorutas.com, me acercaría a la Playa de la Misericordia, donde finalizamos la etapa anterior.

Cuando comenzaba a preocuparme sobre si llegaría o no, lo vi aparecer por el lado opuesto de la calle, cargamos el coche (hasta los topes), recogimos a su compañero, Raúl, y llegamos con un par de minutillos de adelanto a la zona de encuentro, donde ya nos esperaban.


Aquí acabó todo hacían ya 14 horas...

Allí estaban, del grupo de apoyo-acompañantes "de casa", mis padres, Hind y Louai, y del grupo de corredores, Paco y Pascal, que repetían un día más (y todos los que pudiesen), y Ángel Carmona, técnico de deportes de la Universidad de Málaga y colaborador con el reto a través del Club Running Uma, que cedió dos camisetas; José finalmente no se animaría a continuar con nosotros.


Con Ángel Carmona, del Club Running Uma

Tras contarnos como habíamos pasado la noche y echarnos la foto que encabeza esta crónica, nos pusimos en marcha, acompañado en los primeros kilómetros por mi padre.


¡Comienzo de la segunda etapa del Reto 360º Solidarios!

Personalmente me costó arrancar, con un primer kilómetro cercano a 7 min/km, pero tras el segundo, entre mi padre y Ángel me "frenaban", ya que aunque iba a buen ritmo (clavando 6), y mis compañeros me seguían sin problema, la etapa sería muy larga, y no convenía emocionarse en los primeros compases, como había hecho en la primera etapa del Reto 360º Solidarios; les hice caso a sabiendas de que tenían toda la razón del mundo, y estabilizamos el ritmo.


Dejando atrás la Misericordia

Iba comentando animadamente mis vivencias en mi primera prueba en "asfalto" (losetas) en el I Skoda Triatlón Series Olímpico de Málaga, pero internamente un dolor profundo se retorcía en mi estómago...

Aun así estaba bastante motivado al ver como reaccionaba adecuadamente el cuerpo en el comienzo de esta segunda etapa, por lo que no exterioricé el dolor hasta que no dejó de ser humanamente soportable, ya pasado el Muelle 1 de Málaga.

Necesitaba ir al servicio con suma urgencia, pero no había casi ningún local abierto todavía (y en el que vimos abiertos no me dejaron entrar), así que me metí en la playa, me escondí como pude detrás de un chiringuito, cavé un pequeño hoyo con los huaraches y me puse a lo mio.

Estaba muchísimo peor de lo que esperaba, pero al menos la parada me alivió bastante, y tras tapar el hoyo me lancé al trote en busca de mis compañeros.

Notaba la espalda bastante pesada, así que abrí la SAD Extend y me encontré con la Topoguía de la Gran Senda de Málaga... La había cogido para dársela a Raúl y Rafa y que supiesen como se distribuirían los tramos de la jornada... ¡y se me había olvidado!

Le pedí a mi padre que me la la llevase, ya que sumada al peso que llevaba en la mochila entre agua, comida, cortavientos, sales, frontal etc era bastante incómoda, pero, aunque inicialmente correría con nosotros 5 kilómetros para volverse, habiendo ya superado ampliamente la distancia, decidió acompañarnos algunos kilómetros más.

Finalmente se daría la vuelta en los Baños del Carmen, junto a Ángel Carmona, y continuamos en solitario Paco, Pascal y yo.

En la zona de los baños vimos un hito de la Gran Senda de Málaga, conocía la etapa y sabía que por ahí discurriría la senda, pero de senda nada... recorrido 1000% urbano, a elegir entre acera y asfalto, asaltados por la curiosa mirada de algunos viandantes mientras personalmente iba restando kilómetros a la etapa.

Finalizando ya la primera docena de la jornada Paco me comentó que la ruta que estábamos siguiendo era la misma que la de la Carretera de la Muerte, lo que me hizo cambiar mi perspectiva de circuito feo y urbano del que solo buscaba evadirme para concentrarme al máximo y memorizar cada detalle.

Para el que no conozca este evento, "creación", entre otro, del mismo Paco Contreras que nos acompañaba, escribí hace no mucho un artículo denominado precisamente "La Carretera de la Muerte", en esencia, un homenaje a "La Desbandá" consistente en recorrer, alternando año tras año, la distancia que separa Málaga de Almería o viceversa, unos 215 kilómetros que suelen cubrir en 36 horas, y que en la edición de 2016 espero completar.

Mi motivación cambió por completo, más aun cuando llegando a la zona del Peñón del Cuervo se nos sumó un acompañante, del Trail Running Málaga.

Muchos corredores y ciclistas nos habían saludado, pero este era el primer atleta, exceptuando a Ángel y mi padre, que se nos unía hoy.

Casi nos despistamos, me comentó al saludarnos, ya que había llegado con bastante puntualidad y temió que hubiésemos pasado ya, pero finalmente coincidimos.

Me encanta el mar y me encanta perder la vista en su horizonte, en las olas o en los reflejos del sol danzando sobre su superficie al correr, por lo que entre el alivio de la parada en el exterior del chiringuito, la "mentalidad Carretera de la Muerte" y la visión constante del mar, los kilómetros fueron pasando desapercibidos.

De hecho, me adelanté ligeramente en varios tramos y tuve que frenarme para no perderme la conversación con nuestro nuevo compañero, un derroche de energía que, un día más, acabaría pagando.

No me di cuenta de en qué punto fue, pero se nos unió primero un segundo corredor y después un tercero antes de llegar a los túneles del Rincón de la Victoria, zona que conozco de su media maratón, donde tengo MMP (y que este año me perdería por segundo consecutivo, al celebrarse el día posterior a la hipotética finalización del reto...).

Precisamente eso le iba comentando a Pascal, con quien compartía "liderato" (íbamos en dos filas paralelas, separados por no más de un par de segundos), mientras nos acercábamos a la antigua estación de ferrocarril, donde nos esperaba el avituallamiento.

Llegamos con bastante puntualidad, por debajo del tiempo objetivo, y antes incluso que el coche de apoyo.

Aproveché que había un aseo en la playa para volver a vaciarme, con bastante sufrimiento, mientras el coche de mis padres llegaba (los chicos de Mundorutas.com irían directamente a Vélez-Málaga), y nos fuimos avituallando.

Una de las técnicos tuvo que marcharse antes de la llegada de mis padres, ya que tenía una clase esperándole, así que nos echamos una foto previa a la "oficial" con la bandera del evento.


Buenos ánimos... todavía...
Tras la "regañina" de mi padre por volver a llegar antes de tiempo a un punto de encuentro por segundo día consecutivo, salimos, más tranquilos, hacia Vélez-Málaga, acompañados por los dos corredores de la instantánea.

Nos llevaron hasta la estación de Torre de Benagalbón, donde se volvieron, y una vez más, continuamos "en solitario".

Llevábamos ya más de media maratón en las piernas, en un ritmo reducido a 7 minutos el kilómetro, que ampliábamos con frecuencia cuando alguno de nosotros (yo, generalmente) paraba para orinar o para (esto yo exclusivamente) quitarme un guijarro de alguno de los huaraches.

El día había amanecido nublado, con algo de brisa, pero sin frío; ahora, varias horas después, se había despejado completamente, y un sol de justicia se alzaba sobre nosotros.

Paco me comentaba que el ritmo era "rimo Carretera de la Muerte", e intercambiando anécdotas y experiencias entre los tres fuimos echando el rato.

Me quedé sin agua poco después, pero por suerte, en el Paseo Marítimo de Benajarafe, se sucedían las fuentes una tras otra cada pocos metros, por lo que aprovechamos para beber y repostar.

En el rutómetro la etapa se veía prácticamente llana, pero había bastantes ondulaciones en el terreno... por pequeñas que fuesen las cuestas, algunas incluso me "obligaban" a andar, y aunque en las primeras me retuviese, llegó un punto en el que acordamos trotar en llano y cuesta abajo y tomarnos las subidas con tranquilidad.

Ni la visión del mar ni la sensación de estar atravesando parte de la Carretera de la Muerte conseguía evadirme ahora del dolor físico y del sofocante calor que se derramaba sobre nosotros, por lo que me concentré en los hitos para distraerme; no, no los de la Gran Senda, que como si de los Ojos del Guadiana se tratasen, aparecían y desaparecían, sino en los de la N-340.

Un par de kilómetros después de dejar atrás Benajarafe, unos ciclistas que circulaban a gran velocidad nos jalearon a nuestro paso, lo que personalmente me animó bastante, y, tras echar cuentas y comprobar que nos quedaba hasta Vélez algo menos de lo que esperaba, retomé el trote con algo más de vigor.

En una de esas largas pendientes que parecen llano pero no lo son, sin embargo, volví a trotar, y a lo lejos, vi un corredor acercarse que me resultaba familiar...

No lo conocía en persona, pero lo había visto en fotos... Esa camiseta del Axarlón... ¡Tenía que ser Cris!

Efectivamente, ese pedazo de atleta, ciclista y triatleta que al igual que nosotros, dedica un pequeño periodo de tiempo al año a partirse el pecho por la Fundación Cudeca realizando retos solidarios... ¡qué ganas tenía de conocerlo!

Bueno, y de verlo, ya que comenzaban a pesarme las piernas y a rugirme el estómago, pero tenía miedo de comer, no fuese a ser que se me volviese a soltar la tripa... el equipo de apoyo me esperaba en Vélez con arroz blanco, que es algo que nunca falla.

Tras las presentaciones, nos comentó que nos habíamos desviado de la Gran Senda de Málaga (no hacía tanto que no veíamos ningún hito, pero como estábamos acostumbrados a que desapareciesen durante kilómetros...) y nos indicó que teníamos dos opciones, continuar por la recta hasta una arboleda lejana que se extendía a nuestra izquierda, o entrar directamente en la zona a nuestra izquierda para luego volver al cruce de la arboleda.

Decidimos continuar, y fuimos conociéndonos mejor; nos comentó que había estado a punto de no venir, ya que ayer mismo sufrió un accidente de bici, pero estaba medio bien como para poder correr.... ¡todo un detallazo!

En seguida llegamos a la arboleda, y nos internamos en los carriles que ascendían hacia Vélez-Málaga, en un trayecto que se me hizo especialmente largo debido a la suave pendiente que afrontábamos y a las altas temperaturas, que salvo en un tramo a la sombra de unos árboles, de apenas unos metros, discurría totalmente expuesto al sol.

Más de una vez eché el freno y caminé para recobrar las fuerzas, pero una vez me vi en Vélez, decidí mantener el tipo hasta llegar al avituallamiento; definitivamente el no comer me estaba pasando factura, me encontraba muy débil, y entre el dolor de estómago, que volvía una vez más, y el de cabeza, que comenzaba, quizás debido a la exposición prolongada al sol, estaba listo...

Cuando por fin comencé a reconocer la Avenida Vivar Téllez, que subimos y bajamos durante la Media Maratón de Vélez, saqué fuerzas de donde ya no había para no echar a andar en la última subida antes de alcanzar el Polideportivo Fernando Hierro.

Nos habían abierto la verja, así que no haría falta rodear el complejo, y nos dirigimos a buen trote hacia el avituallamento, donde nos esperaba mi familia, el grupo de apoyo de Mundorutas.com y los encargados de la recepción, con arco de meta incluido.


Últimos metros hasta el arco...

¡Meta! La segunda de la jornada

Toca avituallarse...
¡Pedazo avituallamiento! Grandes los veleños y el equipo de apoyo
Tras las debidas presentaciones nos quitamos las mochilas, nos sentamos a la sombrita y nos dispusimos a recuperar.

Personalmente bebí mucho, muchísimo, algo más de un litro entre agua, sales e isotónica en menos de 40 minutos, y me comí medio paquete de arroz blanco que me supo a gloria y un par de plátanos.


Avituallando, que es gerundio...
Esperamos a las autoridades reponiendo calorías, líquidos, electrolitos y fuerzas, y, como no, pregunté por el baño más cercano para visitarlo antes de proseguir.


Foto de familia con las autoridades

Cris nos dejaba en Vélez, ya que bastante había hecho tal y como tenía el cuerpo, pero nos recomendó que bajásemos por carretera y retomásemos la Gran Senda de Málaga en la costa, ya que la bajada por senda desde Vélez tenía varios toboganes realmente duros y poca o ninguna sombra hasta llegar a Tolox; de hecho, llegaba a Tolox Pueblo, y, nos comentaron, el ayuntamiento estaba en Tolox Costa.

Informamos al equipo de apoyo e hicimos caso de las indicaciones de Cris, que la verdad es que nos vinieron de lujo, ya que ahora la pendiente era suave a favor y por asfalto, con algunos tramos de leve sombrita.

Nos costó mucho (al menos a mi), volver a arrancar tras el extenso pero provechoso parón, el más largo del reto hasta el momento, pero ya habiendo superado ampliamente el ecuador de la etapa (pasábamos los 42 kilómetros), confiaba en acabar la etapa sin problemas.

Los dolores del gemelo izquierdo y rodilla izquierda de la primera jornada habían brillado por su ausencia, pero, en el tranquilo descenso (superando un ritmo de 7 min/km), retornaron, en ambos puntos a la vez.

Probé a meter un poco la cadera y zigzaguear un poco, y en principio me fue bien, pero cuando dejamos atrás el campo de Baviera Golf se trasladó al cuádriceps izquierdo... ¡que lata!

Aun así eran dolores "dolorosos", pero no incapacitantes, de esos que suelen aparecer en las últimas tiradas largas antes de un maratón o ultra antes de llegar al ecuador de la tirada y te acompañan hasta los últimos kilómetros, donde, sin más, como vinieron, desaparecen.

La vuelta a la costa fue fenomenal, ya que ahora avanzábamos a la sombra de los edificios y soplaba un poco de aire, lo que alivió por completo mi dolor de cabeza.

El que también seguía dando la lata era el del estómago, que incluso forzó una parada en un bar de El Morche, con un retortijón que me puso el cuerpo del revés.

Paco aprovechó para tomarse la primera cerveza del reto, y yo para echar una ojeada al móvil; el equipo de Mundorutas.com estaba en Torrox Pueblo, en el ayuntamiento (finalmente no, no estaba en Torrox Costa), que habían pillado cerrando.

Nadie sabía nada de nuestra llegada ni nos podría recibir nadie, ya que, de hecho, permanecería cerrado hasta media tarde.

Acordamos que bajase el equipo de apoyo a Torrox Costa para echarnos allí la foto, aunque estuviésemos solos, así como para avituallarnos.

Charlando sobre Alhama y sus carnavales fuimos atravesando la Carretera de Almería (nombre que tomaba en la localidad la N-340), hasta llegar al cruce hacia el Faro de Torrox, donde nos esperaba el equipo de apoyo.

Una vez más llegué tanto sediento como hambriento, devorando con ferocidad todo el arroz que quedaba y bebiéndome un botellín entero de Isostar, cuyo tapón use como cuchara; "a falta de pan..."

Charlando sobre el Ultra Trail Du Mont Blanc y algunas de las pruebas donde Paco había participado junto a "Súper Paco", su padre (han participado en casi todas las primeras ediciones de ultras, tanto andaluces, como a nivel nacional) nos entretuvimos en la parada, avisando antes a nuestro contacto con el ayuntamiento de Nerja del buen ritmo que llevábamos, que nos haría llegar con más de una hora de adelanto con respecto a la llegada prevista, si seguíamos así.


Los 3 mosqueteros y Raúl, de Mundorutas.com
Reanudamos la marcha con renovadas energías y bastante ánimo, y nos dispusimos a cubrir los kilómetros que nos separaban de Nerja.


Saliendo de Torrox Costa
El equipo de apoyo ya no tendría que esperarnos en más puntos, ya iríamos directos hacia el final de etapa, por lo que Raúl y Rafa decidieron seguirnos con el coche "en vivo".


Pese a llevar camino de 60 km en las piernas seguíamos avanzando a 7-7:30 min/km

El atardecer nos acompañó en la recta final de la etapa

Última cuesta antes de llegar a Nerja...
Habíamos quedado en que al llegar al hotel Marinas de Nerja, que conocí pocas semanas atrás en la boda de mi primo segundo Kevin (jornada previa a la Carrera Urbana Feria de Nerja, MMP en 10km), donde efectivos de la Policía Local y Protección Civil nos escoltarían hasta alcanzar la Zona Deportiva Enrique López Cuenca.

Pasamos los últimos kilómetros hablando sobre calzado; como anécdota, Paco tiene autoimpuesto un límite de 45 euros para comprar calzado (cada vez hay más estudios que relacionan positivamente el coste del calzado con la incidencia de lesiones, y oye, además de funcionarle le rinde bien...), y precisamente la noche anterior lo había sobrepasado...

Me notaba bastante cargado ya en varios puntos de la pierna izquierda, pero todos los dolores desaparecieron cuando divisé el hotel a lo lejos.

Llegamos bastante antes de la mejor de nuestras previsiones, aun con luz natural, así que avisamos a nuestro contacto.

Pascal y Paco decidieron continuar, ya que la temperatura estaba bajando bastante y nos estábamos quedando helados, así que esperé yo con los compañeros de Mundorutas.com.

Al instante, unas motos de policía pasaron a gran velocidad, pero siguieron de largo; casi 20 minutos y una llamada después llegaron las de Protección Civil, y volvieron las de la Policía Local, que, en efecto, eran las que nos esperaban.

Avisé a Pascal de que íbamos en camino y, con dos escoltas delante y dos detrás, recorrí a todo lo que daban mis piernas el kilómetro y medio que me separaba de Pascal y Paco.

Los encontré "haciendo autostop", los recogimos y continuamos los tres juntos.


Ya no quedaba casi nada...

Ya era de noche y no había demasiada gente en la calle, pero no faltó quien nos jalease y animase, y hasta quien se uniese a nosotros, corriendo el último kilómetro un grupo de adolescentes a la par nuestra.

El tramo final de la etapa fue de película, con el coche de Mundorutas siguiéndonos de cerca, las motos escoltando y los muchachos corriendo con nosotros... ¡y al llegar a la pista de atletismo toda una multitud esperándonos!


Un recibimiento por todo lo alto
Nos sentimos completamente arropados y apoyados, no faltaron palabras de ánimo y echamos un rato estupendo mientras mi padre, que llevaba nuestras bolsas, llegaba.

El Ayuntamiento de Nerja se había volcado con el reto, y nos ofreció alojamiento a pie de pista, en unos apartamentos al otro lado de la calle, y cena y desayuno en buffet cruzando la avenida, todo en 100 metros.

En comparación con el desangelado final de etapa en solitario en Málaga (hasta que llegaron los coches de apoyo y el técnico del Ayuntamiento), aquí nos recibieron como a campeones, y eso nos decían algunos, aunque los campeones son los pacientes que, aun sufriendo cáncer, luchan día a día contra su enfermedad y siguen su vida; nosotros somos solo deportistas, más o menos sacrificados, pero nuestra lucha no tiene nada que ver con la de ellos.

Una vez organizamos todo en el apartamento, nos despedimos de los compañeros de Mundorutas y de mi padre, nos duchamos, y nos dirigimos hacia el restaurante.

Mi elección fue brócoli y coliflor al vapor, un plato de pasta con aceite "a pelo", un par de tazas de la sopa de tomate más deliciosa que he probado jamás y un par de yogures de postre.

Me arrepentí acabándome el segundo yogur de haberlo elegido, pero ya en el apartamento, una vez fui al baño, comprobé que pese a tener la tripa un poco suelta aun, estaba más consistente; además, el dolor de estómago había desaparecido por completo.

Mientras Paco y Pascal se iban a la cama, terminé de preparar la ropa para el día siguiente, redacté un pequeño resumen de la jornada aprovechando el wifi del apartamento y me fui a dormir, con una satisfacción enorme por haber finalizado con mucho mejor cuerpo la segunda etapa, y lo que es más importante, con muchas ganas de comenzar la tercera.

Así finalizó la segunda etapa del Reto 360º Solidarios...



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6 comentarios

  1. Mañana espera un dia duro. La sierra de enmedio entre Nerja y Frigiliana, la subida al collado de Hornillos de camino a Competa o la cruz del muerto csmino a Salares son para tomarselas con calma. Un saludo y mucho animo. (soy el que os saludo en la bici por Benajarafe)

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  2. Existe gente increíble en este mundo, sin dudas tu formas parte de ellos. Sigue adelante que puedes lograrlo campeón. Estoy seguro de que con calma y poco a poco, conseguirás el reto. Mucho ánimo y a por la tercera etapa.

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  3. Ánimo que en las etapas duras como la que te toca hoy, es donde uno saca lo mejor de sí mismo.Vamos campeón!!!

    http://runningmiestilodevida.blogspot.com.es/
    #TULIMITESTAENQUENOHAYLIMITE

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  4. Ansiosos estamos por saber de la 3ª y las siguientes etapas.VAMOS CRACK!!!

    http://runningmiestilodevida.blogspot.com.es/
    #TULIMITESTAENQUENOHAYLIMITE

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  5. Muchas gracias a todos por vuestro seguimiento y vuestros ánimos, me han sido de gran ayuda para seguir día a día.

    ¡Sois grandes!

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