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Reto 360º Solidarios, etapa 1: Fuengirola-Málaga

11/11/2015 08:30:00 a. m.


Varios días después de finalizar el Reto 360º Solidarios comienzo la narración de la saga de crónicas de esta experiencia... Si echáis de menos a alguien o vosotros mismos o me equivoco en algún nombre no tenéis más de decírmelo, han sido multitud de experiencias con muchísima gente y me cuesta separar algunos momentos.

Comencemos por el principio...


Tras varias semanas de espera y unos últimos días frenéticos ultimando todos los preparativos y confirmando con los contactos de los ayuntamientos de paso más cercanos, me despertaba cerca de las 7 de la mañana del 11 de noviembre.

Me había levantado con el estómago un poco acalambrado, y tas desayunar unas tostadas con mantequilla de cacahuete y mermelada y un vaso de leche con cacao en polvo (lo habitual antes de un ultra, aunque en este caso, serían casi 11 consecutivos...), la visita al baño previa a salir de casa me dejó algo intranquilo.

Tenía el estómago algo revuelto y se me había soltado un poco la barriga, algo que achaqué a los nervios, pese a encontrarme muy tranquilo, y tras coger la mochila y terminar de vestirme, con un equipo casi completo cedido por Trekking&Running Marbella salí de casa acompañado por Mayte, mi pareja.

Llegué pasadas las 8 al ayuntamiento de Fuengirola, donde, poco a poco, se fueron congregando familiares, amigos, corredores y curiosos.


Con Pascal, compañero del Club Atletismo Fuengirola que intentaría completar el reto conmigo

Poco a poco el grupo va creciendo...
Entre los corredores que van llegando identifico a uno que había contactado conmigo por Facebook, como Pascal, para preguntarme si podía acompañarme durante el reto.

Su nick era Eltziar, que a priori no me decía mucho, pero cuando lo vi lo identifiqué al instante... ¡Era Paco, hijo de Súper Paco!

Soy un gran admirador suyo, y así se lo hice saber al momento; si ya estaba encantado de que el misterioso Eltziar, al igual que Pascal, y Paqui, si el traumatólogo le dejaba, me acompañasen, el tener a Paco en el equipo era todo un honor para mí.

En la última foto podemos ver al equipo de apoyo y los corredores que me acompañaron en el inicio de esta primera etapa, de izquierda a derecha: Raúl y Rafa, de Mundorutas.com, "Eltziar", Ramón, Gary, Agustín Molina, Pascal, servidor, mi padre, Francisco Viegas, Luis Enrique (de servicio) y Víctor Pimentel.


Conforme se acercaba la hora y tras una breve entrevista, nos preparamos para salir
A pocos minutos para las 8 y media de la mañana, los corredores nos acercamos al inicio de la plaza, donde me encontré con una sorpresa que me esperaba pero no era para nada como me había imaginado...


El coche de apoyo, "tuneado" con pegatinas del reto y varios colaboradores
Nos retrasamos ligeramente con respecto a la hora prevista, saliendo apenas un par de minutos pasadas las 8 y media de la mañana hacia el Castillo Sohail.


Corredores de salida con Pedro Cuevas, concejal de deportes de Fuengirola

¡Salida!

Mi padre, en persecución del grupo, tras quedarse rezagado en la salida
Salimos bastante fuerte, recorriendo el primer kilómetro a 5:20, y ya bajando del parque de poniente bajamos un poco, aunque seguimos a 5:30 hasta que llegamos al Castillo Sohail.

Tras subir por la cuesta asfaltada de la parte delantera descendimos por el sendero trasero de la zona de la tirolina, y nos internamos en el Parque Fluvial, despidiéndonos de nuestra localidad hasta 11 días después, si todo salía según lo previsto.

Iba corriendo con mi padre a un lado y Víctor al otro, escuchándoles y hablando con ellos, pero iba tan concentrado y absorto en correr y en todo lo que tenía por delante que no recuerdo nada de nuestro paso por la rivera del Río Gomenaro hasta que paramos un momento para ir al baño, cuando llevábamos cerca de 8 kilómetros, punto donde se volvieron Fran Viegas y Agustín Molina.

En el kilómetro 11 me esperaba la familia de mi novia para darme ánimos, y allí se quedó mi padre para encontrarnos en la primera parada, en Mijas Pueblo; poco a poco el grupo iba menguando...


La llegada del grupo al kilómetro 11, una hora después de tomar la salida

Avanzábamos aun a muy buen ritmo, demasiado para lo que nos esperaba...

Primera foto en ruta con la bandera del reto, en la Rambla de Alamillos, Entrerríos
Reanudamos prestos la marcha y continuamos Pascal, Paco, Víctor, Adrián, Ramón, Gary y yo, que había recogido ya los bastones conociendo el desnivel que no esperaba.

Comenzamos por fin a regular el ritmo, incluso caminando en alguna cuesta, mientras comentábamos anécdotas entrenando y compitiendo y nos íbamos conociendo mejor.

Íbamos muy bien de tiempo, solo ralentizados cuando me paraba para ajustarme las Enix V2, que, al llevar aun pocos kilómetros, me rozaban en algunos puntos al cambiar de correr en llano a cuesta arriba o cuesta abajo y viceversa; aun así llegamos a la circunvalación de Mijas Pueblo varios minutos por delante de la hora prevista.

Recorrimos, con algún parcial por debajo de 5 min/km, el interior de Mijas Pueblo, mientras recordaba las vivencias en el nuevo circuito de la Carrera de la Feria de Mijas, y llegamos hasta el ayuntamiento.

Pese a que había confirmado, como en otros tantos ayuntamientos, no se había dado el aviso de mi llegada, pero en cuestión de 5 minutos teníamos montado un avituallamiento a base de agua y plátanos, donde repusimos fuerzas.


Ajustándome las Enix V2 en mi llegada a Mijas Pueblo

El avituallamiento, montado en un tiempo récord

Foto de grupo con el equipo de apoyo y las autoridades en Mijas Pueblo
 El grupo siguió menguando, quedándose Adrián, Gary y Ramón en Mijas Pueblo; continuamos Pascal, Paco, Víctor y yo, camino al repetidor de Mijas.

Los ánimos, aun intactos tras casi 3 horas

Saliendo de Mijas Pueblo

Dejando atrás el asfalto antes de internarnos en la Sierra de Mijas
La mañana había amanecido fresca, pero ahora, con el sol sobre nosotros, la temperatura iba en aumento, por lo agradecí muchísimo la subida hacia el Cerro del Moro entre la arboleda.

Soplaba brisa y conocía el camino, por lo que fui regulando en el ascenso, mientras Paco, que se desenvolvía como una cabra montesa por el monte, tomó la delantera, seguido por Pascal; cerrando el grupo íbamos yo y Víctor, que ascendía y descendía para tenernos a todos controlados.

Bordeamos el Pico Castillejos y tomamos asfalto brevemente llegando al Cerro del Moro, donde el equipo de apoyo de Mundorutas.com nos esperaba cargado con productos que Herbalife cedió para avituallarnos, así como mi pareja y mi suegra, que habían ascendido para animarnos.


Descendiendo de la zona de Castillejos antes de encaramarnos al Cerro del Moro

Llegando al Cerro del Moro

Instantánea de Mayte, genial, como siempre

Foto de familia con los corredores y el grupo de apoyo
Tras reponer con un par de barritas de plátano y un isostar, reanudamos la marcha hacia Benalmádena Pueblo.

El ascenso había sido duro, pero el descenso fue brutal... apenas llevábamos un tercio (si las cuentas no fallaban) del recorrido de esta primera jornada, pero ya comenzaba a acusar el cansancio, y realicé un descenso lento y torpe.

Suelo bajar regular tirando a mal (todo lo que gano en subida lo pierdo en bajada en montaña), y menos con huaraches... para colmo, en el primer tramo de bajada, cuando se separaban los dos ramales (el que bajaba a Benalmádena Pueblo del que lleva al Calamorro), el pinchazo en el gemelo que noté en la bajada a Villaluenga durante el I Ultra Líbar Adventure.

Intenté concentrarme en cualquier cosa que no fuesen el dolor y la tensión de aguantar en la bajada, y buscando a Paco y Pascal con la mirada me di cuenta de que hacía mucho que no los veía...

Se lo comenté a Víctor, que se adelantó y los encontró en el otro ramal, aunque en pocos minutos estaban nuevamente por delante de mí.

En los tramos más arenosos y con menos pendiente podía permitirme el lujo de "soltar las piernas", relajando la musculatura y olvidando momentáneamente el agarrotamiento del gemelo izquierdo, pero la mayor parte del descenso, que conozco bien de diversas participaciones en el CxM Calamorro (además de ser una de mis zonas de entrenamiento en montaña habituales), fue pedregoso y con grandes pendientes.

Durante el descenso, en el que Víctor se adelantaba y retrocedía para que no me quedase muy descolgado, nos encontramos el dorsal de un ciclista de enduro (o motociclista, no nos quedaba claro), y ya llegando al puente de la autovía, nos encontramos con un cartel de dicha prueba, fechado a mediados de Octubre; con la de pegas que se pone en las pruebas de trail por el impacto medioambiental (que la mayoría de las organizaciones minimiza al máximo) y esta prueba, tras casi un mes, tenía todavía esparcidos sus restos por el monte...

Llegamos a una nueva bifurcación y Víctor me comentó que Paco y Pascal se habían adelantado y habían cogido el camino de la izquierda, cuando el que tenía en mente, por dar un rodeo menor, era el de la derecha, pero al saber ambos que el punto de encuentro en Benalmádena Pueblo era el avituallamiento, continuamos según lo previsto.


Llegada a Benalmádena Pueblo

Tras casi una hora de dura bajada fue una gozada poder correr por asfalto de nuevo

Buen avituallamiento el de Benalmádena, con agua, Powerade y fruta

Fotografía con las autoridades: alcalde y concejal de deportes
Llegamos al ayuntamiento, saludamos a las autoridades y comenzamos a avituallarnos, pero en vista de que Paco y Pascal aun no habían llegado, Víctor se volvió a buscarles.

Haciendo tiempo mientras Paco y Pascal llegaban

Con José, corredor que se uniría en este tramo hasta el final de la etapa
Todos juntos, en la foto de familia de rigor

Dejando atrás Benalmádena
Salimos de Benalmádena a las 2 en punto, clavando los tiempos, esta vez, en dirección Calamorro.

Hacía mucho, mucho calor, ya desde el ascenso del CxM Calamorro, pero una vez entramos en el sendero, la sensación térmica era asfixiante...

No había nada de sombra alrededor, el sol se derramaba sobre nosotros, y tanto la tierra como las rocas mismas parecían desprender calor; parecía que nos encontrábamos a finales de mayo, y para colmo, la brisa se había detenido.

José dio indicaciones a Víctor, que debía coger el tren, sobre donde podría desviarse, y a medio ascenso, nos separamos; desde la parada en Benalmádena me había olvidado por completo del dolor del gemelo izquierdo, pero ahora, en el ascenso, se había trasladado a la rodilla derecha, aunque de forma más tenue...

Paco lideraba, y tras él íbamos en hilera Pascal, José y yo.

Nunca se me había hecho tan larga la subida al Calamoro, donde, en los tramos arenosos, me quemaba los pies con la arena que entraba en los huaraches.

Había rellenado de Powerade los dos softflask en Benalmádena hacía menos de una hora, y ya apenas me quedaban 100 ml de líquido...

Cuando llegamos arriba bordeamos el Calamorro por el exterior, mirando hacia la cantera, y nos dirigimos hacia la Cañada del Lobo.

En el tramo de sube y baja retomé la cabeza, junto a Paco, y avanzamos en paralelo, pero una vez comenzó el descenso volví a rezagarme, mientras Paco y Pascal bajaban con gran facilidad.

Sufrí bastante en este nuevo descenso, donde, según el tramo, el dolor se desplazaba al gemelo o la rodilla izquierda, pero traté de ignorarlo y continuar, quedándome más y más rezagado...


Tratando de mantener contacto visual con mis compañeros...

¡Menos mal que me iban esperando!

Poco a poco el sol se fue perdiendo entre la vegetación, más espesa conforme nos acercábamos a Alhaurín de la Torre, y al menos el agobio térmico fue remitiendo.

En mitad del descenso, José y yo nos encontramos a Paco y Pascal, observando atentamente una familia de cabras salvajes; nos quedamos embobados observándolas, hasta que un disparo las ahuyentó, y decidimos retomar la marcha.

Llegué bastante acalambrado a la zona del párking, ya que el descenso por el canuto se me había hecho eterno, pero una vez más, al pisar el asfalto me revitalicé y recuperé buenas sensaciones; es curioso como cuanto más distancia se recorre más importancia juega la mente en las carreras, de ser por las piernas únicamente, la mayoría de las personas ni si quiera acabaríamos un maratón...

Fuimos excesivamente puntuales, pero por suerte, en Alhaurín ya estaban comenzando a montar el avituallamiento.

Avisamos al equipo de apoyo, que se había desplazado a Jarapalos, y comenzamos a recuperar mientras avisaba a Nati, de Cudeca, para que en Málaga nos esperasen, al menos, con una hora de antelación sobre la hora prevista de llegada.

Nos echamos una foto con la bandera del reto y las autoridades, y tras pasar por el baño y comprobar que mi estómago comenzaba a reponerse, nos pusimos en marcha de nuevo.


Fenomenal acogida en Alhaurín de la Torre

Nos habían indicado como llegar al Peñón de Zapata, por asfalto, y ya con casi 50 kilómetros en las piernas, cogimos un ritmo bastante bueno de 6 minutos el kilómetro y nos plantamos nuevamente en la Gran Senda de Málaga.

Fuimos bordeando el aeropuerto, en un tramo que se me hizo eterno por su flanco izquierdo si se mira desde la autovía... el carril era ancho y bastante despejado, pero parecía que no avanzábamos...

Nuestras sombras se fueron alargando conforme nos acercábamos al final, rompiendo la monotonía únicamente el paso de los ciclistas que nos cruzábamos; comenzábamos a estar cansados y ahora había ya poca conversación.

Llegando al Guadalhorce, cuando parecía que a mis compañeros de camino comenzaban a flaquearles las fuerzas, comencé yo a ganarlas; me veía ya en la meta de la primera etapa, y aunque estaba orinando muchísimo y ello me obligaba a parar frecuentemente, no tardaba mucho en alcanzar al grupo.

Cruzamos el primer puente y fuimos avanzando por el carril, en un tramo bastante mal señalizado (ya nos habían faltado indicaciones del GR-249 anteriormente en la etapa, pero aquí desaparecieron del todo), y cuando nos quisimos dar cuenta, nuestro único paso hacia la otra rivera del río era atravesarlo.

Decidimos probar suerte y acercarnos a la orilla, y suerte que la marea estaba baja, ya que de lo contrario hubiese tocado un tramo de natación inesperado...

Pasamos al otro lado y salimos al Paseo Marítimo, donde nos esperaban dos Bichos Runners, que nos acompañaron en el último par de kilómetros hasta diputación.

Llegamos a pocos minutos de las 6 de la tarde, y estuvimos buscando algún punto que marcase el Kilómetro 0 de la Gran Senda de Málaga, pero como no encontramos hito ni cartel, decidimos echarnos una fotografía con las letras de la Misericordia cuando llegase el equipo de apoyo.

Habíamos completado la primera etapa, 2 horas antes de lo previsto, pero no había nadie para recibirnos, mi padre se encontraba reunido en Fuengirola, Natividad en Benalmádena... menos mal que el coche de apoyo nos había estado siguiendo, de lo contrario nos hubiésemos quedado bastante desamparados...

Comenzó a anochecer mientras esperábamos, así que decidimos echarnos la foto nosotros solos.


Primera etapa finalizada
Pese a habernos reunidos en diputación dos días atrás y haber avisado desde hacía mes y medio, cuando llegó el técnico de deportes del ayuntamiento, nos comentó que él se acababa de enterar, que era una pena que no hubiese habido nadie a nuestra llegada ni se le hubiese dado más difusión, ya que le parecía una causa excelente.

El muchacho fue muy competente y muy amable, y nos amenizó las espera mientras mi padre llegaba con Hind, mi hermana acudía al punto de encuentro y mi pareja y familia venían en camino; tanto correr tanto correr...


Con el técnico, que nos entregó una bolsa con avituallamiento y un detalle a cada uno

Cuando llegaron todos ya estábamos helados por el enfriamiento y la bajada de la temperatura, y como no queríamos enfriarnos más aun ni coger frío, nos despedimos hasta el día siguiente.

Por desgracia, Málaga capital, que era nuestra primera parada, no nos pudo facilitar alojamiento ninguno (no pedíamos hotel ni mucho menos, con un espacio techado en un colegio o polideportivo nos valía de sobra), por lo que nos organizamos para pasar la noche cada uno donde pudiese y vernos al día siguiente a las 8 de la mañana en ese mismo punto.

Personalmente fui acogido por mi hermana y sus compañeras de piso, donde trasladé mi equipo y me preparé hasta el día siguiente.

Tras ducharme y entrar en calor fui al baño y comprobé que estaba muy bien del estómago, aunque con las piernas bastante agarrotadas aun.

Mi hermana preparó la cena mientras yo preparaba mis cosas y un breve resumen de la jornada y tras comer (pollo rebozado frito con un poco de picante y un huevo) y beberme 500 mililitros de recuperador muscular, cortesía de La Senda, me fui a la cama.

Así finalizó la primera etapa del Reto 360º Solidarios...



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4 comentarios

  1. Vamos Camacho......disfruta lo que puedas y sufre poco.
    Un abrazo enorme

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  2. Vamos Camacho......disfruta lo que puedas y sufre poco.
    Un abrazo enorme

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  3. a disfrutar y a completar esa gran hazaña campeón vamos!!

    #TULIMITESTAENQUENOHAYLIMITE

    http://runningmiestilodevida.blogspot.com.es/

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